Declaración VII Mes de la Agroecología

La Agroecología, como ciencia, práctica y movimiento, se encuentra en constante crecimiento en
Argentina.

A lo largo y ancho del país, podemos encontrar agricultoras/es transicionando hacia la agroecología en sus establecimientos y recuperando y compartiendo saberes campesinas/os y ancestrales; académicas/os y científicas/os investigando a los agroecosistemas en los territorios y aportando a los procesos colectivos en marcha; técnicas/os aprendiendo e intercambiando conocimiento sobre otra forma de hacer agricultura; organizaciones y colectivos reclamando con fuerza “Agroecología ya” en sus territorios; habitantes de pueblos y ciudades generando tramas colectivas para cultivar alimentos en huertas agroecológicas urbanas, familiares y comunitarias; artistas y comunicadoras/es difundiendo las bondades y virtudes de la agroecología; emprendedoras/es agregando valor y
comercializando alimentos agroecológicos; y cada vez más consumidoras/es buscando y demandando alimentos sanos, producidos con criterios agroecológicos.
Esta inmensa red es el resultado de más de cuatro décadas de experiencias de campo en establecimientos intensivos y extensivos en todos los rincones del país, de investigaciones en el ámbito académico y científico, de espacios de reflexión colectiva y formación profesional, y de luchas socioambientales por el buen vivir y la soberanía alimentaria, las cuales confluyen en una transformación necesaria, urgente, posible y en marcha, del sistema agroalimentario que regenere los entramados sociales, económicos y ecológicos.
La agroecología constituye un paradigma superador en términos productivos, filosóficos y espirituales, y es clave para que nuestros pueblos alcancen su soberanía tanto alimentaria como política.

La Agroecología (i) mejora la fertilidad de los suelos y recupera la calidad de la tierra, (ii) reduce los costos de producción al evitar la dependencia de las/os productoras/es a insumos cada vez más caros, importados y dolarizados. (iii) aumenta el empleo, el arraigo rural y la vida en el campo, (iv) mejora las condiciones de vida rurales, lo cual atrae a las personas a emprender la necesaria vuelta al campo
y así, robustece la sostenibilidad de los sistemas agroalimentarios. (v) Protege los bienes comunes naturales (agua, aire, suelo) y a los demás seres con los que compartimos nuestra casa común (flora, fauna, polinizadores, biodiversidad), (vi) mejora la calidad ambiental de las comunidades al reducir el
uso de plaguicidas, (vii) permite producir alimentos de un perfil nutricional superior y fortalecer la salud de la población, (viii) reduce las importaciones de insumos en dólares y mejora la balanza comercial, (ix) genera un aumento de exportaciones a mercados diferenciados que, tras la pandemia, van a demandar con cada vez más fuerza, alimentos de calidad y producidos en condiciones respetuosas del cuidado de nuestra casa común, (x) genera rendimientos iguales o superiores al modelo convencional, (xi) genera más alimentos por unidad de superficie que el modelo convencional, (xii) devuelve tranquilidad a las/os productoras/es al liberarlas/os de la asfixia financiera y dependencia al pago de insumos y servicios dolarizados, en un contexto de cambio climático e
incertidumbre, (xiii) reduce o elimina la creciente conflictividad social derivada del uso de los plaguicidas y devuelve el respeto y orgullo a los productores en sus comunidades, (xiv) contribuye a la mitigación y adaptación al cambio climático, al incrementar la cantidad de materia orgánica en los suelos y el almacenamiento de carbono, aumentando la resiliencia ante eventos climáticos extremos como sequías e inundaciones, (xv) garantiza el pleno goce y ejercicio de los derechos a la vida, a la salud, a la alimentación adecuada, al agua, a vivir en un ambiente sano y al trabajo digno, reconocidos en nuestra Constitución Nacional y el cumplimiento de los objetivos de desarrollo sostenible de la agenda 2030.

Hoy más que nunca, necesitamos visibilizar, fomentar y proteger el camino de la agroecología en nuestro país.
En un mundo en crisis, asediado de problemas e incertidumbres, la agroecología representa mucho más que un horizonte. Mucho más que un sueño. Mucho más que un proyecto. Es hoy un camino imprescindible que ya se está recorriendo: una apertura concreta que demuestra con su crecimiento, su capacidad para aportar sentido común y ciencia, ideas y soluciones prácticas, para que florezca una vida mejor. Es la utopía que decidimos caminar.

#ElCaminoEsLaAgroecología

Red Nacional de Municipios y Comunidades que Fomentan la Agroecología (RENAMA)
Sociedad Argentina de Agroecología (SAAE)
Dirección Nacional de Agroecología (DNAE)

Para adherir

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdLt7tjYlJhkomTaDXJ_Ow4eYqs1yTScChln4ZpOc4TRaVW1w/viewform?fbzx=-4654514089883814566

 

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